Las salas de cine francesas se convierten masivamente al digital. A costa del empleo de proyeccionista condenado a transformarse o desaparecer.
Exit las películas 35 mm y las bobinas : las salas oscuras se convierten al digital. UGC, que estaba equipada con equipo analógico hasta el momento del estreno de Avatar en diciembre , cuenta en dotar todas sus salas con este soporte de aquí dos años. Pathé y MK2 han iniciado la transición en 2008 y 2009. “Hoy en día, una sala de cada cinco es digital en Francia” se alegra Stéphane Landfried, de la Federación Nacional de Cines Franceses (FNCF).
La conmoción tecnológica tiene sus victimas colaterales: los proyeccionistas. UGC prevé suprimir 95 puestos de los 215 existentes. . El anuncio del plan de reestructuración acarreará huelgas en una decena de cines del los cuarenta del grupo. Los MK2 Bibliothèque , en Paris hará la huelga al mismo tiempo. “Hasta aquí, ningún despido ha sido programado, pero notamos que esto va a ser inminente” señala Robin Garcia, delegado del personal. El recepcionista teme también por su puesto: “Más calificados, los proyeccionistas podrían reemplazarnos”. En UGC, está previsto. Todos lo asalariados que lo desean serán reciclados. Como los recepcionistas, o los “agentes técnicos de cine”. “Un curro de <>: taquillero, vendedor de palomitas, personal de mantenimiento y proyecciónista” se harta Walter Oliva, de la Snapac-CFDT, que lamenta “una falta de anticipación de UGC”.
Sin embargo, el paso al digital no tiene nada de improvisado. “Trabajamos sobre una norma técnica internacional desde hace diez años”, explica Stéphane Landfried. Esto permitirá que a partir de la vuelta de la vacaciones, poder emitir películas en cualquier sala del mundo.” La segunda etapa es más política. “Encontrar los medios para financiar esta transición extremadamente cara: entre 60 y 80.000 euros para una sala”. Los distribuidores contribuyen a la conversión de los grandes explotadores, que a largo plazo les será rentable. “Una copia en 35 mm cuesta más o menos 1500 euros, la versión digital diez veces menos”, explica Walter oliva. Para las pequeñas y medianas salas esta forma de participación podría convertirse en obligatoria durante diez años. Una proposición de ley, adoptada en la Asamblea en junio, será examinada en el senado a mediados de septiembre.
La proliferación de las películas en 3D, siguiendo los pasos del éxito comercial de Avatar, ha precipitado el descalabro: “Lo digital facilita el 3D y tiene sus ventajas. El sonido es mejor, y las películas no se alteran”, explica Rip Hampton O’Neil, de la comisión superior técnica de la imagen y del sonido. En términos de imagen, evoca “el combate del vinilo y del MP3. para los puristas, la imagen digital tiene menos caracter: es mucho mas limpia”. ¿Lo digital matará el oficio de proyeccionista? “La profesión cambia. Ahora queda el mantenimiento de los nuevos proyectores: limpiar los filtros, los ventiladores. Y ponerlos en marcha”, modera Walter Oliva. El CAP proyeccionista, única formación existente, se adapta e inicia sus aprendices al digital. Queda la automatización creciente de los cines que aterra a algunos. “A largo plazo, habrá un vigilante para verificar que nadie expolie los bornes automáticos, y un <tio> que pulse el botón para lanzar la película. El lugar será inhumano”, teme Robin Garcia.
Anouchka Colette
Les Inrockuptibles Nº 764 (21/27 Julio 2010)